Todo comienza con una escisión.
Entre las grietas de esa ruptura se asoma un mensaje:
Ya no perteneces aquí.
El mundo cambió. Tuvimos que partir.
El exilio es desplazamiento, pero también significa lugar.
Habitarlo implica abrazar la impermanencia.
En el exilio supe que podría abrir mis alas.
Tomé una cámara y emprendí el vuelo.
















